Ponemos la lámina del suelo en la mesa. Y dejamos preparados unas cintas adhesivas (tape transparente) pegadas mitad debajo y mitad sueltas en el aire. Esto para que cuando tengamos todas las piezas juntas sea más fácil sujetarlas con el tape.
Además cortemos varios pedazos de tape y los pegamos en algún lugar accesible para luego no perder tiempo cortando.

Preparamos el silicón cortándole la punta de tal forma que quede un orificio de casi 1cm, frecuentemente hay que meterles un desatornillador para romper el silicón seco y permitir el paso.
ADVERTENCIA
Trabajen en un lugar bien ventilado porque los vapores que emana el silicón los dejará con dolores de cabeza y los ojos como de parranda.
El orden en que se arma es importante para evitar dolores de cabeza en el proceso:
Empezamos a aplicar el silicón en forma uniforme en el sitio en que va a ir montado el vidrio frontal.
Para esto se debe empezar sacando el silicón a una velocidad constante mientras se arrastra la punta contra el vidrio hacia el otro extremo, calculando que el cordón que va quedando sea un poco mayor al grosor del vidrio.
Luego colocamos el vidrio permitiendo que el peso aplaste el silicón. No se preocupen por el exceso que saldrá escurrido hacia los lados. Este es el momento en que necesitan a un ayudante para que sostenga esa lámina.
Luego aplicamos silicón de la misma forma en el sitio donde va a ir la lámina lateral solo que esta vez le agregamos también silicón al sitio de contacto con la lámina frontal. Y colocamos la lámina haciendo leve presión para que se ubique en su lugar.
Mientras que el ayudante sostiene las dos láminas que acabamos de pegar, repetimos el paso anterior con la otra lámina lateral.
Por último, colocamos silicón en el sitio que ira la lámina de atrás incluyendo los sitios de contacto con las láminas laterales.
Con todas las piezas en su lugar, pegamos las cintas adhesivas (tape transparente) para que sostengan las piezas y ya pueden soltar los vidrios.